Prueba1

Pesadilla extra (sin invitación)

Posteado por: kokochon en: Febrero 7, 2010

Luego de atravesar el portal de la primera pesadilla relatada, recordando y volviendo a revivir aquél suceso que se fue repitiendo en varias ocasiones (en sueño o despierto) comencé a percibir -involuntariamente-  una sensación extraña en el ambiente, además de la paranoia de haber traído algo a este plano.

Fue así que en una de las noches posteriores a la publicación de aquel post, estaba durmiendo profundamente (siempre espero a estar completamente agotado para acostarme) cuando me llega aquella sensación cómo la que tuve aquélla vez de que ya era hora de levantarme y un poco después suena la alarma del celular que apagué instintivamente y continué durmiendo sin ningún cargo de conciencia ni sabiendo lo que hacía, hasta que oigo en mi oído derecho:

TEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE!

con la voz más estruendorosa que he escuchado en mi vida! Era la voz violenta de un hombre que me gritó al oído algo y sólo me “llegaron” aquellas dos últimas letras de una palabra, que interpreté como DESPERTATE O LEVANTATE. Fue cómo si me hubiera gritado desde un lugar lejano pero estando al lado mío. Sentí una corriente de electricidad en las manos y en los pies que me dejaron tieso pero a la vez me dio un sacudón con el que desperté violentamente.

Me detuve unos segundos para reunir valentía y constatar tocándome la oreja si lo que acaba de suceder, sucedió -que era lo que más miedo me daba-, si tenía rastro de “algo” o me había lastimado.

No tenía nada, así como no había nadie más en mi dormitorio.

Pesadilla de grandecito (el visitante)

Posteado por: kokochon en: Enero 31, 2010

Estaba en la edad de las travesuras dónde viví todo lo que hasta ahora recuerdo.

Compartíamos con mi hermano mayor la habitación, mis pies daban a la puerta desde dónde podía visualizar en parte la habitación de mis padres. Siempre me gustó más aquella ubicación porque pensaba que si ocurría algo yo podría escapar más fácilmente y también porque desde ahí podía ver la luz encendida del velador de mi papá que se pasaba hasta tarde leyendo y me gustaba creer que era una manera de hacer guardia para cuidarnos. Me esforzaba siempre por dormir antes que él.

Igual había noches en que despertaba (o seguía soñando) y todo a mi alrededor cambiaba. Seguía todo en su lugar, pero de alguna forma era diferente. Predominaba el color gris en sus diferentes tonalidades causando una neutralidad agobiante en el ambiente.

Sabía que estaba ahí, que tarde o temprano tenía que enfrentarlo y mirarlo, era lo que tenía que hacer cuando esto sucedía. Nunca supe qué pasaría si no lo hacía.

Era aquella silueta afuera de mi pieza, simplemente se asomaba y estaba ahí super quieta mirándome. Identificaba sus hombros, su cabeza y su mano apoyada en el marco de la puerta. Y se quedaba ahí él, quietecito mirandome.

No podía sacarle un segundo la vista de encima, tenía que vigilarlo por si se movía, si venía hasta mí, por si hacía algo.

Estábamos en un trance, no nos sacábamos ninguno de los dos la vista de encima, él no se movía, yo solamente apretaba con todas mis fuerzas mi sábana y me quedaba ahí, tieso, acalambrado y transpirado.

A mi alrededor todo era tan calmo, mi hermano era un bulto gris cubierto, y yo estaba ahí con el visitante que sólo se asomaba y me miraba como lo hizo varias noches siguientes.

Pesadillas de grandecito (la razón)

Posteado por: kokochon en: Enero 29, 2010

Comienza un ciclo de post sobre pesadillas-realidad que contendrán relatos sobre sueños extraños mezclados con episodios de lucidez, sin poder diferenciar cuál estado es cuál, fusionándose así en una sola experiencia inquietante que hasta el día de hoy  son recuerdos que pasean en mi cabeza.

Pesadillas de grandecito, se denomina porque está relacionado con las ocasiones en las cuáles los padres nos dicen de chicos: -ya estás grandecito para tener miedo…, dejándonos así solos en la lucha de autoconvencernos que NO debemos tener miedo a esa experiencia que sólo nosotros en nuestro interior sabemos lo que fue.

Para las pesadillas no hay edad, ¿quién puede lograr convencerse a sí mismo que uno es lo bastante grandecito para no tenerlas?

Actitudes asaltadas (bistoria)

Posteado por: kokochon en: Enero 26, 2010

Escuché por ahí que la manera cómo actuamos en momentos límites es cuando mostramos quiénes -y qué- realmente somos.

Era domingo de noche y viajábamos en la linea 11 con un amigo después de pasar todo el día en casa de otro amigo algo que desde hacía varios domingos atrás lo andábamos haciendo. Ahora de grande estoy casi seguro que hacer ese tipo de cosas era en parte por cumplir con los códigos de lealtad que se requerían a esa edad y creo que ese es el motivo por el que ahora soy tan quisquilloso para hacer cosas e ir a solamente a lugares que quiero.

El recorrido que hacía -y que hasta ahora hace- esa línea de colectivos después de abordarlo en la parada cerca de la casa mi amigo es en verdad único = espeluznante. Subir en una parte en la que parece que la estribera está como a 2 m. del piso y uno tiene casi que trepar agarrándose fuertemente de una baranda que siempre tengo miedo que se suelte (Condorito una vez había muerto así), subir los escalones, atajarse con una mano, con la otra pasarle el dinero al chofer, si son monedas todo se complica, si tenés que esperar vuelto es un deporte extremo, todo esto mientras el colectivo se hunde velozmente hasta las profundidades de esa zona de San Vicente y vuelve a salir cayéndose en baches, zigzagueando curvas sobre asfalto mojado por las cañerías rotas en una zona oscurísima, aturdidos por los rugidos de la destartalada máquina de entrañas viejas y enfermas que el conductor desalmado esfuerza.

Íbamos hablando, casi gritando sobre cosas que seguramente ya dijimos durante el día, cuando de repente mi amigo me dijo que ya tenía que bajarse. Me sorprendió un segundo pero después le resté importancia al hecho que se haya bajado una cuadras antes de donde siempre lo hacía para tomar otro colectivo que lo llevaba a su casa en Sajonia.

Yo tranquilo miraba por la ventana la plena oscuridad enmarcada mientras un muchacho pasó a mi lado y fue a preguntarle algo al chofer y en eso sentí en mi costado algo punzante, me di la vuelta y ví por supuesto lo que ya todos suponemos: la vagancia en persona.

- Dame tu champion, me dijo.

Mientras bajaba la mirada vi que aquello que me punzaba la cintura era su dedo cubierto con su remera (?).

Levanté de nuevo la mirada, no recuerdo si casi le escupí una carcajada, pero si que me levanté rápidamente, toqué el timbre mientras me miraban atónitos mi asaltante de dedos armados, su cómplice que seguía parado detrás del chofer y este último que me miraba por su espejo retrovisor.

No terminó de frenar completamente y ya salté del ómnibus, – tampoco fui un doble de película, ya iba a muy poca velocidad- corrí, miré por si se bajaron detrás mío y al volver la mirada veo que venía tranquilamente caminando mi amigo que se bajó una cuadras antes y me preguntó sorprendido:

- ¿Te asaltaron pió?


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En el colegio un compañero recibió un mensaje de texto de su papá (si ya tenía celular) diciéndole que iba a comprar las entradas para ir a ver esa noche el partido de  Olimpia. El tipo se puso eufórico como siempre se ponía cuando el tema tenía que ver con su club.

Otro compañero le preguntó casi como una súplica si su papá también podía comprarle a él la entrada y luego le devolvía el importe. Otro compañero se sumó al pedido. Y otro. Y yo también siguiendo a la masa, por supuesto.

Salimos esa tarde del colegio, recuerdo que era un jueves y fuimos al estadio de los Defensores del Chaco con el papá-comprador-de-entradas.

No recuerdo si ganó o perdió Olimpia tampoco creo que me importaba.

Salimos de la cancha y nos dividimos en grupos de compañeros que iban hacia la misma dirección.

Subíamos la calle Montevideo con un compañero hacia Rodríguez de Francia (no sé cómo terminamos ahí) y veo que viene un grupo de 3 hinchas por la misma vereda que nosotros - estos nos van a asaltar, pensé. Se acercaban cada vez más y yo me alejaba de a poco de la vereda mientras continuábamos hablando y empecé a caminar por la calle. Llegaron hasta nosotros y lo agarraron a él, nos miramos y le grité para que venga hacia mí. Lo tenían agarrado de la mochila. El me pide ayuda, mientra ríe (?), yo me quedo tieso y también río. Miré al hincha cómplice que estaba a mi lado que no participaba. Me miró también y luego miramos de vuelta a la víctima, al que ahora uno trataba de sacarle la mochila y otro le metía la mano en los bolsillos buscando dinero.

Mi amigo logró zafarse corrió hacia mí y me estiró para desprenderme del piso diciéndome:

- Vamo pué boludo!


Descubrimiento en Palma (paraíso público)

Posteado por: kokochon en: Diciembre 24, 2009

Era mi época de  freelance-dueño de mi tiempo y estaba por el centro de Asunción (sólo si es sábado se dice palmear, no?), rumbo a cambiar la cámara fotográfica marca CASIO que compré en Galería Central y que no funcionaba correctamente, si es re marca de calculadora pero me di cuenta recién cuando llegué a casa y todos me lo dijeron.

En medio de la selva de cemento bajo el intenso carlor se veían extranjeros con las caras coloradas y sus atuendos color caqui onda safari, entre indígenas que ofrecían sus artesanías y los mestizos sus productos piratas.

Observé al pasar la gran cantidad de edificios antiguos ubicados en la zona y me acordé que en uno de ellos funcionaba una oficina pública en la que trabajaba un muy querido amigo mío.

Voy a llamarlo a saludarlo, pensé. Sólo saludarlo ya que era en la mitad de la mañana y no quería molestarlo.

Sorpresa la mía cuando al contarle por teléfono que estaba en en el centro, me dijo que iría hasta donde yo estaba.

Bueno, tal vez justo era momento de su receso, me dije.

Bajó las escaleras y antes de decir una palabra me pasa unos puchos, me preguntó que hacía por ahí y se ofreció acompañarme a dónde tenía que ir.

Caminamos hasta el local dónde nos dicen que la cámara que había comprado indefectiblemente estaba descompuesta y -por alivio mío- me la cambiarían por una OLYMPUS. Salimos de ahí, nos tomamos unas gaseosas, fumamos otro par de puchos y en eso llega un personaje vestido de traje saludando alegremente a mi amigo, era su compañero de trabajo.

Empezó a contar como si se tratara de una aventura de Indiana  Jones que había descubierto “El paraíso escondido de los baños”.

Papel higiénico blanco suave absorvente aromatizado y con la marca guía para cortar. Azulejos modernos y relucientes. Bidet con agua caliente. Jabones y toallas.

Lo relataba con brillos en los ojos, gesticulando con la manos y por un momento pensé que comenzaría a babear.

Nos contaba que el lugar estaba ubicado en el edificio en que trabajaban, en unos de los pisos recién remodelados pero que aún no se había habilitado.

Mi amigo lo miraba fascinado y le pedía que repitáse detalles ya que indudablemente no podía creer lo que estaba escuchando.

En un momento me despabilé y me dí cuenta que eramos 3 personas en calle Palma, 2 hablando de un baño hace como media hora y 1 escuchando como pelotudo y entonces comencé a reir a carcajadas rompiendo así el trance que allí se sucedía y el gran descubridor de sanitarios de ensueños se acuerda que tenía un hoja en la mano que debía entregar urgente a un Ministerio.

A MTV sobre Marilyn Manson, Kurt Cobain y Ruth

Posteado por: kokochon en: Noviembre 30, 2009

Era la época de TVD. El decodificador gris, el control remoto y la antena encima de la casa.

Horas y horas sentado frente a la tele de la cocina viendo todo lo que me podían ofrecer 30 canales.

Desde las apasionantes historias de los Caballeros del Zodiaco que sin previo aviso te ponían el primer capítulo y vuelta a ver todo del comienzo, pasando por los colgaderas en Utilísima, hasta los programas de MTV como mi preferido de las 16:30, Conexión con el mexicano Arturo.

Arturo caga duro – Armando caga blando, era uno de los chistes que recuerdo lo había dicho el conductor del canal de música y eran el tipo de cosas que me hacían creer que era mi socio del barrio de las 16:30.

El tipo siempre leía las cartas (papel) que le enviaban de toda Latinoamerica, ya que MTV aún no estaba en casi todos los países, ni pasaban los reality-mierda de ahora. Siempre me preguntaba cuando puta iba a leer una carta enviada desde Paraguay. Sentía que eramos invisibles.

Un día por fin llegó el día. La carta provenía de Villarrica pero no me acuerdo que decía, creo que enviaba saluditos y que pasen un tema (?).

AHORA ME TOCA A MÍ.

Comencé a teclear en mi computadora (procesador de 800 MHZ, 3 GB de espacio en disco) algo así:

Hola Arturo como dice el sobre te escribo desde Paraguay, específicamente desde Asunción la capital del país, veo tu programa siempre y me gustaría que me ayudes con 3 cosas que siempre quise saber:

- ¿Es cierto que cuando era chico Marilyn Manson era el actor de anteojos de la serie Arnold?

- ¿Kurt Cobain el cantante de Nirvana se suicidó realmente?

- Que buena está la conductora de pelo anaranjado Ruth, ¿de dónde es?

Bueno, espero que leas mi carta en tu programa, te admiro mucho!

Gracias!

Luego de terminar de escribir, pasaron los días y yo con mi carta guardada sin saber cómo enviarla y con demasiada vergüenza para pedir ayuda a alguien.

Hola, escribí una carta con preguntas cuyas respuestas presumo son demasiado obvias para algunos pero yo no las sé y quiero enviársela a MTV para que me las responda, si en Miami es.

Al final fui y le dije a mi vieja que quería enviar una carta a Estados Unidos, me preguntó si tenía la dirección, dije que si y me dijo que iba a pedirle a su compañera de trabajo que la envíe porque ella siempre luego envía cartas a Estados Unidos.

Y ahí me despedí de la carta, no, nunca la leyeron o no vi justo ese día el programa, en verdad no estoy seguro si salió realmente de mi casa.

Un tiempo después ya mostraban en la tele el MTV curepa, me enteré porai que Kurt Cobain si se suicidió pero que aún hasta hoy hay sospechas de que fue un asesinato, Marilyn Manson no se volvió Marilyn Manson porque sus padres se peleaban por el dinero que el supuestamente ganaba haciendo de nerd en la serie Arnold, nunca pude ver todo Caballero del Zodiaco, hasta hoy me se las letras de las canciones de los programas de Utilísima y siempre supe que Ruth es argentina.

(a la mierda me acabo de enterar que ella ideó el programa Conexión, gran puta…)

El conejo de la no-suerte

Posteado por: kokochon en: Octubre 4, 2009

Estaba con 1 de mis 3 grandes amigos -con el que tiene nombre de uno de los 3 reyes magos, los otros 2 tienen nombres “normales”- sentado en su vereda sobre la calle 5ta, no eran en sillas de cables, eran en sillas de su ex bar esas que tienen en el respaldero marca de cerveza.

Comenzaba esa noche de sábado pedista en que se apartaba el tereré para dar lugar a las primeras 2 botellas de ñoñex que se multiplicarían a lo Gremlins.

Pies descalzos sobre una sillita de madera hablando entre los triaunmmmmm-triaunmmmmm de los colectivos de las lineas 27 y 40 y wonnnnnnnn de los autos con gente que gritaba waaaaaaaaaaaaaa desde los autos y nosotros levantabamos la mano saludando.

Siendo las 3 am, a lo lejos -2 cuadras- ví algo blanco moviendose, más bien dando pequeños saltos, pregunté a mi amigo o más bien a mí mismo – ¿que carajo es eso?…

UN CONEJO cruzando calle 5ta.

Montón de ideas me atacaban: mascota, rescate y recompensa, asado.

El conejo se detuvo, le faltaba 1/4 de calle para llegar a la otra vereda, wonnnnnnnn a lo lejos…. a la mierda viene un auto.

CONEJO – AUTO, AUTO – CONEJO.

wonnnnnnnn se acercaba, el conejo dió 2 saltitos, no eran suficientes. wonnnnnnnn, 1 saltito.

Naaaaah, vi el auto pasar frente a mí y luego encima de Bugs Bunny.

Ndiiiiiiiirah!

El auto iiiiiñññññ se detuvo pocos metros después, se abrió la puerta, y bajó un tipo de camisa blanca y pantalón oscuro, look borrachera de boda.

Caminó hasta su reciente víctima, se paró, lo miró y flan! lo agarró de las orejas, caminó hasta su auto, abrió el capó y clauw! a la valijera el cuerpo atropellado.

“Y si. Cacería.”

Miré a mi amigo, y le dije: Traigo la otra botella?

Look cervecero

Posteado por: kokochon en: Agosto 3, 2009

Antes iba a una donde había chicas que te lavaban, te cortaban y enjuagaban, hasta que deje de ir porque el precio subió a Gs. 28.000.

Si mi cabeza es grande ya sé, pero es caro igual.

Así que pasé a cortarme en otra existente en mi barrio.

El que corta es el propio dueño, que te ofrece una gama de materiales de lectura, diarios amarillistas de contenido y de antigüedad, revistas de siliconas con mujeres con las que ahora si ya tengo la libertad de ponerlas vertical para admirarlas.

En el lugar te encontrás con todos los personajes del barrio: el mecánico que es mezcla de pelirrojo con el negro del aceite; el gomero de día, sereno de noche y  fanático de revistas paranormales; el eterno catequista que hasta ahora no se como se llama; el que saca su parrilla de tambor para vender asadito las noches que no labura de mozo; y por supuesto los muchachos pseudo accionistas de la bodega que siguen puteando porque el párroco clausuró la canchita hace 15 años.

Sólo los sábados puedo ir, fui ayer, buenas siestas, estaba cortandole las puntas a una trabajadora de la escoba (no era peluquería masculina?), me senté en el sofa cubierto con una sábana y empecé a leer una revista sin tapa. Terminó de cortarle y ella preguntó tímida cuanto le debía, el entre dientes le dijo algo que no escuché pero me lo imaginé. Ella insistió con la pregunta, y él con la misma respuesta, ella sonrío y se fue.

Me ofreció una silla, me senté y era más baja de lo que creía, me hace un comentario en guaraní que no entendí pero que supuse por el tono gallardo que se trataba de lo sucedido con la chica que se acababa de ir.

Si” digo cuando me pregunta –¿cómo siempre?

Entró el gran Peti (?), el secretario de la escribana, habló alto en guaraní, y por el arbusto indomable sobre su cabeza entendí que quería cortarse, y al parecer le robé su turno.

Puse la cara de boludo sonriente y continué leyendo la entrevista con las respuestas monosílabicas de la modelo del escándalo del año 2006.

Peti se sienta y me pregunta si mi barba era para imitar el look de Lugo; hice la misma sonrisa de boludo pero esta vez mostré más los dientes y ya emití sonidos.

No se podía quedar quieto, se levantó y preguntó si iban a bajarle unas ampollitas y el peluquero afirmó, el primero salió.

Volvió.

Dijo que se olvidó las botellas.

El peluquero fue al fondo y le alcanzó dos.

- ¿Me está jodiendo que él también se va a poner a chupar ahora? – pensé.       

Peti volvió con las 2 botellas, el peluquero fue al fondo y trajo un vaso, Peti sirvió, tomó, esperó, tomó de vuelta, sirvió, y le pasó al peluquero! paró de cortarme, dejó la tijera en la mesa, y clonc!

- No va ser… 

Pasó el vaso a Peti, este cargó y le pasó de vuelta, y el peluquero me lo pasó a mí!, puse cara de boludo por tercera vez y niego.

Sentía que el peluquero se estaba apurando en contarme.

- A la mierda…

Terminó.

- “No está mal, total después crece” siempre pienso en ese momento.

 Me preguntó si iba a rebajar la barba.

- Nunca me cobra por eso, pensé y asentí.

Sacó su máquina y mientras desenrollaba el cable me pregunta si era 2 o 3.

- 4 le digo.

- No, 4 no es nada, 2 te voy a hacer, me dijo.

- A la mierda…

Bigotillos, patillas, terminó.

Peti fue el primero que saltó a festejar, se levantó, y dijo fuerte:

- A la puta que bien te dejó, ahora el ya hizo todo lo que podía si esta noche no levantás ya no es su culpa y se rió ferozmente.

Me miré al espejo, me saqué los pelos de la ropa, pagué los Gs. 15.000 y me despedí de ambos con la sonrisa de boludo y diciendo palabras autómatas mientras estrecho sus manos y Peti eufórico me dijo:

- Y si necesitás una cédula verde urgente avisame, te vamos a arreglar todito.

 

 

 

 

 

El costo de mis sueños

Posteado por: kokochon en: Mayo 19, 2009

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Mi intención era la de comenzar contando un chiste en la cual el genio de la lámpara cumplía literalmente los deseos de su liberador tal como este se lo pedía convirtiéndose todo en una pesadilla. Pero no me acuerdo como era.

Por eso me remito directamente a contar unos relatos de porqué creo que a mí también algún Ungenio me malinterpreta o me está tomando el pelo con lo que deseo;

L’ AMOR.

A los 18 años aprox., después de algunas relaciones sentimentales fallidas, deseé poder encontrar ese amor de novela, con el que a veces me llegaba el miedo de que no existía.

Crecí y con el tiempo olvidé ese deseo.

Una noche un amigo me pidió que lo acompañara a un bar donde estaba su amiga y amigas de esta, sin saber que entre ellas estaba la persona con la que hace 3 años encontré lo que había deseado y ya no me acordaba.

El costo era el peligro de entregarme completamente y por supuesto la capacidad de la otra persona de hacerme trizas.

Y ambas cosas sucedieron.

EL LABURO.

Un tiempo también desee poder dejar de ser mi propio jefe y entrar a laburar a una empresa, tener compañer@s de trabajos e irme a dormir tranquilo sabiendo que a fin de mes cobraría seguro mi sueldito.

Un día fui pagar mi prestámo en la cooperativa y de paso dejé mi curriculum en la empresa en la que encontré lo que había querido.

A pesar de que varios días al mes salgo a las 21 hs. por quedarme a laburar.

EL CARRO.

Un fitito. Eso es lo que siempre quise desde que lo ví.

De casualidad mi padre un día me preguntó porque no tenía auto.

Le respondí que estaba esperando a tener el único auto en la faz de la Tierra que quería.

Me lo obsequió.

Hace 3 meses está en el taller porque antes estaba en un desarmadero.

Creo que para setiembre estará listo.

EL CEL.

Siempre quise aquél con cámara, el negrito, el que podés escuchar mp3 y ponerle la fotito a cada contacto.

Un día cacé en el msn que mi compañero lo ofrecía por una ganga.

Chocho con mi cel, ya ni siquiera sacaba mi cámara digital a la calle porque era todo un ponja con mi cel.

Esta semana lo llevo a vender, porque me dijeron que el problema de que se apaga de repente y cada vez se oye menos es porque el anterior dueño posiblemente lo mojó.

A veces las cosas no salen como uno las desea, pero peor sería no haberlas deseado, no?

 

Venganza de mierda

Posteado por: kokochon en: Febrero 17, 2009

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Mi compañero entró a la clase, se sentó a mi lado y me dijo:  

- ¡No sabés lo que descubrí!

Cuenta que fue caminando hacia la Coordinación. – Había que pasar por el bochornoso espectáculo de informar que uno tenía ganas de ir al baño y para lo cual solicitaba la provisión de papel higiénico, dejando en evidencia que tenía ganas de defecar, entonces uno extendía el brazo y te lo enrrollaban en él. – Antes de llegar le llamó la atención que ya no estaban los albañiles que se pasaron rompiendo la pared en toda la semana.

La curiosidad fue más fuerte que las ganas de cagar.

Abrió la puerta y Alabado sea el Señor!

Era un reluciente baño azulejado con olor a Pino Leche esperando ser estrenado.

Tenía un primer espacio donde estaba el lavatorio y el espejo, y más al fondo los inodoros y ¡hasta bidets!

Por las características y la ubicación, era evidente que era para el personal encargado de nuestra educación.

Mi compañero aprovechó y se hizo propietario de su descubrimiento, por lo menos el tiempo que duró la excresión.

Me recordó que siempre era de los que se embolaba para hacer sus necesidades.

Se preguntó porque no utilizar TODO el equipamiento con que contaba y se dispuso a utilizar el bidet.

- ¡Hasta agua tibia tenía!,  me dijo.

¿Con que se iba a secar? Frente a él, una frondosa toalla blanca era la solución.

La utilizó con ensañamiento, y la colocó de tal forma que el próximo profesor@, coordinador@, secretari@ se seque la cara con la tranquilidad con la que debe sentir, tener derecho a instalaciones tan dignas como sólo ellos las tenían.

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